HISTORIA
La historia de El Fogón de Trifón se remonta a 1965, cuando el padre de Trifón Jorge abrió el Mesón del Águila en Vicálvaro, una localidad madrileña. Desde muy joven, Trifón estuvo involucrado en el negocio familiar, comenzando a ayudar a sus padres detrás de la barra a los cinco años. En 1984, tomó la decisión de hacerse cargo del negocio y comenzó a forjar su propio camino en el mundo de la gastronomía.
Autodidacta y apasionado, Trifón se dedicó a perfeccionar su arte culinario, inspirado en la tradición y en las enseñanzas de sus padres. Sin formación formal en escuelas de cocina, se valió de su ingenio y determinación, contratando a grandes chefs para que cocinaran los fines de semana en su restaurante, de quienes aprendió valiosas técnicas y conocimientos. Este enfoque le permitió desarrollar una cocina basada en la tradición y la calidad.
En el año 2002, Trifón inauguró su propio establecimiento, El Fogón de Trifón, en el emblemático barrio de Salamanca, Madrid. Su cocina, centrada en la esencia de la gastronomía clásica española, se ha convertido en un referente en la capital. Platos como los callos, el rabo de toro, la perdiz, las albóndigas, las manitas de cordero con tomate, los caracoles, las mollejas y la oreja de cochinillo destacan en su menú, junto con productos frescos del día como la gamba blanca, los berberechos y el bogavante al ajillo…
El Fogón de Trifón celebra sus 20 años como un lugar imprescindible en el panorama gastronómico de Madrid. En este tiempo, el restaurante se ha consolidado como un destino para los amantes de la cocina tradicional. La experiencia de comer en Trifón es un homenaje a las raíces culinarias de España, con cada plato preparado con dedicación y autenticidad. Trifón se distingue por su gran respeto y magnífico trato al cliente, tanto es así que las personas entran como clientes y se van como amigos.
Una de las partes más importantes de la experiencia en El Fogón de Trifón es el vino. El restaurante trabaja con los mejores vinos, sobre todo nacionales, y Trifón mantiene una relación especial con los mejores viticultores del país, como Álvaro Palacios, a quien considera como familia. Esta dedicación a la excelencia vinícola complementa perfectamente la oferta gastronómica del restaurante, proporcionando una experiencia culinaria completa y memorable.
El éxito del restaurante también se debe a la continuación de la saga familiar, con el hijo mayor Francisco Trifón y el cocinero Iker, quien se ha formado con grandes chefs, siguiendo los pasos de su padre. Juntos, han mantenido viva la esencia y el espíritu tabernario que caracteriza a El Fogón de Trifón, convirtiendo cada servicio en una fiesta de sabores y tradición.
En estos 20 años, El Fogón de Trifón ha reunido a una legión de amigos y clientes fieles que valoran la calidad y el ambiente único del lugar. Trifón, con su carismática personalidad y su pasión por la cocina, ha creado un espacio donde cada visita se convierte en una experiencia memorable. Su sonrisa socarrona y su dedicación a reinventar el recetario de toda la vida son testimonio de su amor por la gastronomía y su compromiso con ofrecer siempre lo mejor a sus comensales.

La taberna
La zona en la que muchos se pelean por conseguir mesa por su ambiente desenfadado y divertido.

Trifón con uno de sus platos más emblemáticos, los callos a la madrileña junto con La Montesa de Álvaro Palacios

El salón
Algo mas íntimo donde poder disfrutar nuestras especialidades. Se dice del bistrot español.

